congelados

Los productos congelados están cada vez más presentes en las cocinas estadounidenses. Al igual que sucede en el resto del mundo desarrollado, donde las prisas impiden a muchas personas ir al mercado semanalmente (ir a diario es un privilegio que pocos pueden permitirse hoy día), la oferta de productos congelados es cada vez más amplia.

Sin embargo, su consumo dispara las dudas: ¿Es muy distinto del producto fresco? ¿Es mejor congelar los alimentos en casa? ¿Mantienen las mismas calidades nutricionales? Y, si este es el caso, ¿por qué suelen ser más baratos los productos congelados?

Lo más importante es diferenciar entre alimentos congelados altamente procesados o ultra procesados (pensemos en lasaña, pizza o, en general, el precocinado para la cena que solo necesita unos minutos de microondas y listo). Estos platos, estén congelados o no, tienden a contener grandes cantidades de grasas no saludables, aditivos y sal, y su consumo se relaciona con el cáncer, la obesidad o la diabetes. Por eso, en la medida de lo posible hay que huir de ellos.

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